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Tres de octubre, a las 10 de la mañana recibimos una llamada avisándonos de unos gatitos que alguien ha abandonado en un parque, al lado de la tapia de un cementerio. Nos desplazamos hasta allí y nos encontramos cuatro gatitos de entre tres y cuatro semanas, que alguien ha dejado en un barreño abandonados a su suerte.

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Los trasladamos a la clínica veterinaria, los desparasitamos porque estaban infestados de pulgas y después pasan su primera revisión veterinaria sin que aparentemente presenten ningún problema grave.

A partir de ahora comienza una nueva vida para ellos, se van a someter al necesario programa de desparasitaciones, vacunaciones, etc., a salvo de cualquier peligro y con todas las atenciones que sean necesarias hasta que estén listos para hacer felices a las familias que los adopten.

Hay algo que nos ha resultado muy chocante en este caso. Antes de que nos dieran el aviso, una persona los ha visto, evidentemente antes de que los recogieramos, y esta persona sobre las 13.00/13.30 ha publicado una foto en su perfil de Facebook pidiendo acogida para ellos.

Lo chocante para nosotros es que esta persona se define como animalista y pertenece o colabora, tampoco lo sabemos muy bien ni nos interesa, con una asociación protectora… Verlos, hacerles la foto, irse a sus quehaceres dejándoles allí y después, ¿a las cuatro horas poner una foto en Facebook pidiendo acogida para ellos? En fin…

Esta forma de actuar es demasiado frecuente entre muchos «animalistas» e incluso más de una «asociación protectora», a nosotros la verdad, se nos haría muy cuesta arriba actuar así. Es muy fácil decir aquello de «estamos saturados», «ya tengo no se cuantos animales en mi casa», etc., etc., y dejar a los animales abandonados a su suerte y descargar la conciencia publicando fotos en redes sociales.

Hacen falta menos «animalistas fotográficos» y más personas dispuestas a colaborar y ayudar de verdad.

Actualizado a 1 de diciembre. Todos han encontrado familia rápidamente, incluso dos de ellos Eneko y Kokoro en adopción conjunta. Los cuatro viven felizmente en sus nuevas casas, a las que se han adaptado perfectamente.

 

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